
Para el productor Barry Mendel, los acontecimientos de Munich 1972 nunca dejaron de ser un recuerdo intenso y desgarrador. Cuanto más aprendía, más importancia cobraban. Por eso empezó a pensar en un thriller que llevara a la reflexión acerca de la parte más desconocida de la historia. Barry Mendel recuerda perfectamente el suceso y la sensación de que algo había cambiado para siempre en el mundo.
Barry Mendel desarrolló el proyecto durante cuatro años antes de contárselo a Kathleen Kennedy, con la que ya había trabajado en el innovador thriller El sexto sentido. Se lo contó a su vez a Steven Spielberg que finalmente decidió llevar el proyecto a la gran pantalla al acabar la taquillera La guerra de los mundos, la apocalíptica película basada en el clásico de ciencia-ficción de H.G. Wells.
Nada más enterarse del proyecto, la productora estaba convencida de que la historia encajaría a la perfección en el ecléctico abanico escogidos por Steven Spielberg hasta la fecha. “Steven tiene un don para contar historias; con material como éste y un tema de tanta importancia, estaba entusiasmada con las posibilidades”, dice Kathleen Kennedy. Y sigue diciendo: “Hoy en día, el bombardeo de información es constante; pasan muchas cosas cada día. Creo que volver atrás y tener perspectiva es algo que pueden hacer los directores y las personas que cuentan historias para asegurarse de que no olvidemos lo que pasó. Creo que es una de las razones fundamentales por las que Steven quiso hacer la película. Lo que ocurrió entonces explica muchos acontecimientos actuales. Nos hace dar un paso atrás y preguntarnos qué ocurrió hace 33 años y qué nos ha enseñado. Pero también es un thriller que no deja relajarse a nadie y que atraería aunque no se basara en hechos reales”. No es la primera vez que Steven Spielberg explora importantes momentos de la historia. Ya lo hizo con películas como El imperio del sol, La lista de Schindler y El Color Púrpura. La historia de Munich también plantea preguntas vitales acerca del mundo actual y futuro, razón por la que el director quiso mostrar el acontecimiento ocurrido hace 33 años con más detalles humanos de lo que se había hecho hasta ahora.
El director decidió basar la historia en el suspense y en las emociones humanas. Le intrigaba una pregunta que nadie parecía haber hecho: “¿En qué medida se vieron afectados los hombres encargados de llevar a cabo la misión? Después de que Eric Roth (Forrest Gump, El dilema/The Insider) escribiera un primer guión basándose en el libro Venganza, del periodista canadiense George Jonas, Steven Spielberg y Kathleen Kennedy decidieron pedir al dramaturgo Tony Kushner que se uniera al equipo en calidad de guionista. Su obra Ángeles en América, reconocida internacionalmente, estudia las múltiples cuestiones sociales, políticas, sexuales, raciales y religiosas a las que se enfrentaba Estados Unidos a finales del siglo XX, pero nunca había escrito un guión. Tony Kushner se reunió con Kathleen Kennedy y le gustó el concepto que la productora le presentó de Munich. “Me di cuenta de que me proponían una historia tenebrosa, problemática y complicada que no trataba del atentado en sí, sino de sus consecuencias y de la política de crear equipos de asesinos con objetivos definidos. De pronto, estaba interesado”, recuerda.
Para Steven Spielberg, la participación del dramaturgo fue de vital importancia. “No estaba seguro de dirigir Munich hasta que empecé a leer lo que había escrito Tony. A partir de ese momento, todo empezó a encajar”, dice.
Prácticamente todo el equipo de creadores que participan en la película han vivido o recuerdan el día del secuestro y asesinato de los Juegos Olímpicos; la desconsolación, la rabia con la que se había enfocado la situación y lo impactante y duras de las imágenes emitidas por televisión. Pero el dramaturgo no quería tener opiniones preconcebidas al escribir el guión. Estaba más interesado en plantear preguntas provocadoras que en ofrecer respuestas concretas. “Es una historia llena de paradojas y contradicciones”, explica. “También es una historia acerca de una operación secreta, por lo que nada es seguro y probablemente, nunca lo sea. Por eso nos permitimos inventar algunas cosas y tratar a los personajes desde un punto de vista humano. Creo que hemos creado una obra muy correcta de ‘ficción histórica’”. “La mayor dificultad a la hora de escribir esta historia, y lo sabíamos desde el principio, es que nuestros protagonistas son cinco hombres que se dedican a asesinar a gente. Debían ser creíbles como agentes secretos, no digo al estilo James Bond, sino como los auténticos agentes que trabajan para la inteligencia. Al mismo tiempo, había que plantearse quiénes eran realmente esos hombres. Lo que más me fascinó fue calibrar los personajes, sobre todo a Avner”, reconoce Kushner.
El proyecto careció de título durante mucho tiempo, pero según iba escribiendo, Tony Kushner se inclinaba cada vez más por Munich. El director estaba de acuerdo en que era el título perfecto para una película que presenta un acontecimiento estremecedor que evoluciona hacia un dilema moral. “Me gusta la simplicidad del título. La película empieza con un hecho duro e histórico, para demostrar que no es nada simple y que todas las certezas que lo rodean pueden ser cuestionadas”, explica el dramaturgo. “Además, ‘Munich’ tiene muchas resonancias. No sólo es Munich 72, también es el lugar de nacimiento del nazismo. Tiene un sonido metálico que parece encajar con el tema principal de la historia”.
Incluso después de una intensa colaboración durante la escritura del guión, Tony Kushner sentía mucha curiosidad para saber adónde llevaría Steven Spielberg la historia una vez que empezase a rodar. “Nadie conoce el suspense como Steven”, dice. “El espectador sabe que acaba metido en lo que pasa en todas sus películas. Lo interesante es que entre el suspense de este thriller, aparecen cuestiones que dan pie a otras. Creo que encontró la forma de mezclar varios géneros para realizar una película muy interesante”.
Fuentes documentales:
chaplin2tarantino.blogspot.com/
http://www.cinenganos.com/
http://www.labutaca.net/
http://www.proscritos.com/
Barry Mendel desarrolló el proyecto durante cuatro años antes de contárselo a Kathleen Kennedy, con la que ya había trabajado en el innovador thriller El sexto sentido. Se lo contó a su vez a Steven Spielberg que finalmente decidió llevar el proyecto a la gran pantalla al acabar la taquillera La guerra de los mundos, la apocalíptica película basada en el clásico de ciencia-ficción de H.G. Wells.
Nada más enterarse del proyecto, la productora estaba convencida de que la historia encajaría a la perfección en el ecléctico abanico escogidos por Steven Spielberg hasta la fecha. “Steven tiene un don para contar historias; con material como éste y un tema de tanta importancia, estaba entusiasmada con las posibilidades”, dice Kathleen Kennedy. Y sigue diciendo: “Hoy en día, el bombardeo de información es constante; pasan muchas cosas cada día. Creo que volver atrás y tener perspectiva es algo que pueden hacer los directores y las personas que cuentan historias para asegurarse de que no olvidemos lo que pasó. Creo que es una de las razones fundamentales por las que Steven quiso hacer la película. Lo que ocurrió entonces explica muchos acontecimientos actuales. Nos hace dar un paso atrás y preguntarnos qué ocurrió hace 33 años y qué nos ha enseñado. Pero también es un thriller que no deja relajarse a nadie y que atraería aunque no se basara en hechos reales”. No es la primera vez que Steven Spielberg explora importantes momentos de la historia. Ya lo hizo con películas como El imperio del sol, La lista de Schindler y El Color Púrpura. La historia de Munich también plantea preguntas vitales acerca del mundo actual y futuro, razón por la que el director quiso mostrar el acontecimiento ocurrido hace 33 años con más detalles humanos de lo que se había hecho hasta ahora.
El director decidió basar la historia en el suspense y en las emociones humanas. Le intrigaba una pregunta que nadie parecía haber hecho: “¿En qué medida se vieron afectados los hombres encargados de llevar a cabo la misión? Después de que Eric Roth (Forrest Gump, El dilema/The Insider) escribiera un primer guión basándose en el libro Venganza, del periodista canadiense George Jonas, Steven Spielberg y Kathleen Kennedy decidieron pedir al dramaturgo Tony Kushner que se uniera al equipo en calidad de guionista. Su obra Ángeles en América, reconocida internacionalmente, estudia las múltiples cuestiones sociales, políticas, sexuales, raciales y religiosas a las que se enfrentaba Estados Unidos a finales del siglo XX, pero nunca había escrito un guión. Tony Kushner se reunió con Kathleen Kennedy y le gustó el concepto que la productora le presentó de Munich. “Me di cuenta de que me proponían una historia tenebrosa, problemática y complicada que no trataba del atentado en sí, sino de sus consecuencias y de la política de crear equipos de asesinos con objetivos definidos. De pronto, estaba interesado”, recuerda.
Para Steven Spielberg, la participación del dramaturgo fue de vital importancia. “No estaba seguro de dirigir Munich hasta que empecé a leer lo que había escrito Tony. A partir de ese momento, todo empezó a encajar”, dice.
Prácticamente todo el equipo de creadores que participan en la película han vivido o recuerdan el día del secuestro y asesinato de los Juegos Olímpicos; la desconsolación, la rabia con la que se había enfocado la situación y lo impactante y duras de las imágenes emitidas por televisión. Pero el dramaturgo no quería tener opiniones preconcebidas al escribir el guión. Estaba más interesado en plantear preguntas provocadoras que en ofrecer respuestas concretas. “Es una historia llena de paradojas y contradicciones”, explica. “También es una historia acerca de una operación secreta, por lo que nada es seguro y probablemente, nunca lo sea. Por eso nos permitimos inventar algunas cosas y tratar a los personajes desde un punto de vista humano. Creo que hemos creado una obra muy correcta de ‘ficción histórica’”. “La mayor dificultad a la hora de escribir esta historia, y lo sabíamos desde el principio, es que nuestros protagonistas son cinco hombres que se dedican a asesinar a gente. Debían ser creíbles como agentes secretos, no digo al estilo James Bond, sino como los auténticos agentes que trabajan para la inteligencia. Al mismo tiempo, había que plantearse quiénes eran realmente esos hombres. Lo que más me fascinó fue calibrar los personajes, sobre todo a Avner”, reconoce Kushner.
El proyecto careció de título durante mucho tiempo, pero según iba escribiendo, Tony Kushner se inclinaba cada vez más por Munich. El director estaba de acuerdo en que era el título perfecto para una película que presenta un acontecimiento estremecedor que evoluciona hacia un dilema moral. “Me gusta la simplicidad del título. La película empieza con un hecho duro e histórico, para demostrar que no es nada simple y que todas las certezas que lo rodean pueden ser cuestionadas”, explica el dramaturgo. “Además, ‘Munich’ tiene muchas resonancias. No sólo es Munich 72, también es el lugar de nacimiento del nazismo. Tiene un sonido metálico que parece encajar con el tema principal de la historia”.
Incluso después de una intensa colaboración durante la escritura del guión, Tony Kushner sentía mucha curiosidad para saber adónde llevaría Steven Spielberg la historia una vez que empezase a rodar. “Nadie conoce el suspense como Steven”, dice. “El espectador sabe que acaba metido en lo que pasa en todas sus películas. Lo interesante es que entre el suspense de este thriller, aparecen cuestiones que dan pie a otras. Creo que encontró la forma de mezclar varios géneros para realizar una película muy interesante”.
Fuentes documentales:
chaplin2tarantino.blogspot.com/
http://www.cinenganos.com/
http://www.labutaca.net/
http://www.proscritos.com/